Se parecen en que los dos son una línea de luz continua, y ahí se acaba el parecido. Cada uno resuelve un problema distinto.
La tira LED, para iluminar
La tira ilumina: da lúmenes. Va dentro de un perfil, casi siempre escondida, y lo que se ve es la luz que refleja, no la tira. Es lo que se pone en cornisas, bajo muebles, en estanterías y en escaleras.
El neón flexible, para dibujar
El neón se ve a sí mismo. Es un cordón macizo con la luz repartida por toda su superficie, sin puntos, y se dobla en curvas cerradas sin romperse. Por eso se usa para rótulos, letras, perímetros y remates curvos, donde una tira rígida ni entra ni queda bien.
Las cuatro formas del catálogo
Hay 11 modelos de neón flexible en cuatro familias, y la diferencia entre ellas es por dónde sale la luz y hacia dónde se puede curvar:
- Frontal, en 24 V y en 230 V: la luz sale por la cara. Para rótulos vistos de frente.
- Lateral, 24 V: se curva de canto. Para letras y perímetros con curvas cerradas.
- Circular, 24 V: sección redonda, se ve igual desde cualquier ángulo.
- Sumergible, 24 V e IP68: piscinas, fuentes y todo lo que se moja de verdad.
Los 230 V: cuándo sí y cuándo no
El neón de 230 V se conecta directamente a la red, sin fuente, y admite tiradas largas. Es cómodo para perímetros grandes. A cambio, el corte va por tramos fijos y no se regula igual que un 24 V. Para trabajos de precisión, mejor 24 V con su fuente.
La pregunta que lo resuelve
¿Se tiene que ver la línea de luz o solo su efecto? Si se ve, neón. Si lo que se busca es que la luz aparezca sin saber de dónde sale, tira con perfil.
Los dos están en el catálogo: neón flexible y tiras LED.




