Mucha instalación se hace pegando la tira directamente al mueble o a la pared. Funciona… un tiempo. El perfil de aluminio hace tres cosas que la tira sola no puede hacer.
1. Disipa el calor
Un LED que trabaja caliente pierde luz y envejece antes. El aluminio se lleva ese calor. Es la razón por la que una tira con perfil llega a las 35.000 horas que declara el catálogo y una tira pegada a una madera, no.
2. Esconde el punto de luz
Sin difusor se ven los LED uno a uno: una fila de puntos. Con difusor opal la luz sale continua y lo que se ve es una línea, no una sucesión de puntos. Esa es casi siempre la diferencia entre una instalación que parece de profesional y otra que no.
3. Protege y ordena
El perfil sujeta la tira, la protege de golpes y del polvo, y deja la instalación desmontable. Cambiar una tira dentro de un perfil es cuestión de minutos; despegarla de una superficie, no.
Qué tipos hay
En el catálogo hay 43 modelos de perfil repartidos en ocho formas de montaje:
- Superficie: el más común, atornillado sobre el mueble o la pared.
- Empotrar: enrasado en el falso techo o en el mueble, no sobresale.
- Esquinero: a 45°, para cornisas y encuentros de pared y techo.
- Pisable: reforzado, para suelo y peldaños.
- De obra: se enyesa y queda invisible.
- Armario, pared, escalera y cilíndrico para los remates especiales.
Cómo se elige
Primero dónde va (eso decide el tipo de montaje), después el ancho de la tira que tiene que entrar dentro, y por último el acabado. El difusor casi siempre opal, salvo que quieras ver el punto a propósito.
Los tienes todos en perfiles de aluminio, con sus medidas y sus dibujos de cota en la ficha de cada uno.




